La muchacha cogió una taza, la llenó de una infusión de regaliz con matices de menta y anís y se preparó para tallar los dados de alabastro. Después, con un clavo y mucha paciencia, fue dibujando las runas de lo que sería, a la postre, su última misiva.
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Ayer os presenté el cuento El Gran Descifrador que creé con las palabras que Ampa IES Eduardo Merelló ( @EAmpa ) me propuso a través de Twitter (alabastro, misiva, matiz, taza y muchacha). Cómo no, tenía un segundo microcuento que se enmarca dentro del mismo universo (o no, según prefiráis cada uno) y que también usaba esas cinco palabras. Espero que lo disfrutéis.
sábado, 9 de mayo de 2015
Cuento: Memorias de una chica
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4 comentarios:
me gusta!!!
Me alegro, Mrrcedee :)
VICENTA CUBEDO dijo: me gusta de verdad
Me alegro mucho, Vicenta!
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