Ya se las apañarían para pagar las facturas de todo lo que se habían autoprestado en tiendas solitarias y almacenes abandonados, incluidas las libretas donde mantenían la contabilidad, cuando el planeta saliese de la oscuridad.
viernes, 27 de abril de 2018
Cuenta: Deuda apocalíptica
viernes, 20 de abril de 2018
Cuento: Por un hijo
Ya se las apañarían para pagar las facturas del personal sanitario de dudosa reputación, los medicamentos del mercado negro y al intermediario que lo había movido todo. Esa era la parte fácil. Sería mucho más alto el precio de guardar el secreto para que su pequeño nunca supiera de dónde había salido su nuevo cuerpo.
domingo, 1 de abril de 2018
Cuento: Una decisión horrible y sencilla
Ya se las apañarían para pagar las facturas del viaje. Bastaba dinero. Le preocupaba la otra deuda que contraería con ellos: un favor. Un favor que, tarde o temprano, se cobrarían. Un día, quizá cuando los niños estuviesen en el colegio, se presentarían en su casa con una foto y una bala y tendría que encargarse. No podría negarse. El momento de los escrúpulos y de decir que no quería su ayuda era este, con su hijo en brazos, su marido malherido y las bombas lloviendo sobre la ciudad.
sábado, 31 de marzo de 2018
Cuento: Para siempre
Salieron juntos cogidos de la mano y dejaron atrás el hospital. Caminaron sin rumbo, dejando que su instinto les guiara, paso a paso, ignorando el frío, la lluvia o el calor. El humo que cubría ciudades y prados no les ahogaba ni les cegaba. Ni siquiera hacían caso a sus heridas o al olor a descomposición que, día a día, les acompañaba de forma más insistente. En su mente, sólo una idea: comer. Encontrar algo vivo y morderlo, masticarlo y devorarlo. Daba igual si era la última criatura viva de la tierra. Daba igual si después no quedaba nada más que cazar. Ellos seguían adelante. Para siempre juntos.
viernes, 23 de marzo de 2018
Cuento: Mal menor
Ya se las apañarían para pagar las facturas de los campos arrasados y de las ciudades derruidas los que los habían invocado. Ellos debían seguir recorriendo el mundo con sus pasos gigantescos sin importar nada ni nadie. No detendrían el meteorito con delicadezas. Necesitaban el Martillo de los Titanes y, por desgracia, aún tenían que encontrarlo.
domingo, 11 de marzo de 2018
Cuento: La larga vuelta a casa
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| Imagen: "A Chernobyl Horror History 2" de Stefan Koidl |
Salí del coche para asegurarme que aquello era real. Los cuerpos estaban ahí, flotando, inertes, con sus caras oscurecidas por la niebla. Me metí en el coche y conduje a toda velocidad hacia el pueblo mientras, de vez en cuando, miraba hacia arriba y buscaba entre las figuras ropa conocida.
viernes, 9 de marzo de 2018
Cuento: La paciencia de la tía Ágata
Se quedaban discutiendo dónde pondrían el sofá hasta las tantas mientras ella aún estaba sentada en él y no la dejaban irse a dormir. Hablaban de vender la casa mientras ella aún la habitaba y de repartirse la herencia, como si no estuviese delante, como si ya no estuviese viva. Para colmo, asaltaban su despensa cada tarde y arrasaban con todo.
Sólo era cuestión de tiempo que encontraran sus galletas especiadas.
—¿Cuál es el secreto de su receta, tía? —le preguntaron mientras se las comían a puñados.
—Amor, canela y un toque de arsénico —contestó sonriente y le dio otro sorbo al té.
viernes, 2 de marzo de 2018
Cuento: Fuera del tiempo
Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada se llenan de polvo y suciedad. Sin cuidadores, los jardines se desatan y asaltan los muros con paciencia arbórea. Las alimañas nacen y mueren entre las ramas y, generación tras generación, evolucionan. Su cerebro crece, se hace más denso, más complejo, capaz de aprender y de inventar. La necesidad por entender y explicar el mundo que les rodea llega sola y, con ella, las palabras y las historias. Historias sobre su origen y su destino. Historias como la de la rueca del sótano y la humana que duerme a su lado, incorruptible y eterna, desde el principio de los tiempos.
viernes, 16 de febrero de 2018
Cuento: Están en el desván
Ya recogerían la mesa mañana, se dijeron. ¿Quién iba a tocarla? Lo goblins se habían rendido. El nigromante había desaparecido. Incluso el dragón negro, el que tantos problemas les había dado, había huído a su guarida en la montaña. Además, recordaban perfectamente en qué punto del mapa estaban y cuántos puntos de vida les quedaban. Estaban tan convencidos de que la partida era suya que ni siquiera guardaron los dados cuando el medium los invocó.
miércoles, 14 de febrero de 2018
Cuento: Arqueología extrema
Ya recogerían la mesa mañana, se repetían agazapados bajo las sábanas. Lo devolverían todo a la cripta, se prometían. Al amanecer, aseguraban, en cuanto las sombras volviesen a sus rincones y dejasen de susurrar.
martes, 26 de diciembre de 2017
Cuento: Por compasión
Su padre también le dejaba conducir la furgoneta durante las incursiones, pero sólo si Juana y su arco iban en la torreta.
—No salgas del vehículo —le había dicho esa mañana—. Si la cosa se pone fea, pégate a ella. Debes volver.
“Volver”, se repitió mientras veía a Juana besar una de sus flechas, tensar el arco y apuntar hacia él.
—¡Hazlo! —le gritó mientras las manos y los dientes que lo sujetaban tiraban en todas direcciones y lo desgarraban.
La flecha se incrustó entre sus ojos y su cuerpo, inmóvil, dejó de ofrecer resistencia.
Juana cargó otra flecha y contó hasta treinta, pero Manuel no resucitó.
martes, 17 de octubre de 2017
Cuento: Proporcionalidad
La casa ha empezado a llenarse de hormigas a un ritmo sólo comparable a la velocidad con la que se acumulan cadáveres en el sótano.
viernes, 13 de octubre de 2017
Cuento: Planes
La casa ha empezado a llenarse de hormigas. Entran en columna de a cuatro por las grietas de las paredes cargadas con los víveres del año, pero no salen. Vienen de todos los hormigueros de la zona para preparar un almacén común para el invierno. Mientras, las cigarras se agolpan en los árboles cercanos y estridulan planes para asaltarlas y hacerse con semejante botín. Ninguna de ellas se fija en que dos manzanas más allá un torrente de hormigas se aleja con provisiones, ni de los cartuchos de dinamita que, uno a uno, se van acumulando en el salón de la casa.
viernes, 12 de mayo de 2017
cuento: Regaliz
Sólo le quedaba un cigarrillo negro. Regaliz. Odiaba la regaliz. Seguía comprando aquellas cajetillas de sabores aleatorios porque a veces encontraba algunos de fresa y de melocotón. Aunque su preferido era el rarísimo de castaño. Le recordaba a las montañas, a la carretera y a viajar con ella. Ella, que siempre se fumaba los que él dejaba porque tirarlos le parecía un desperdicio, aunque odiaba fumar. Quizá por eso guardaba los sobrantes y, cada vez que llenaba una cajetilla, la dejaba sobre la lápida más negra del cementerio. La más negra que pudo pagar. Negra como la regaliz.
viernes, 28 de abril de 2017
Cuento: Medusa
Cerró los ojos y sopló las velas del candelabro, sumiendo la habitación en tinieblas.
—No sé por qué no quieres que te vea la cara —dijo él abrazándola—. En internet era lo único que no enseñabas.
—Será que en directo me da vergüenza —contestó ella acariciándole la cara.
—Tranquila, me he puesto la venda, como pediste.
—Gracias.
—¿Me dejarás verte alguna vez?
—Quizá —dijo ella mientras repasaba mentalmente su colección de estatuas—, pero sólo cuando quiera que te quedes conmigo para siempre.
viernes, 10 de marzo de 2017
Cuento: Visita nocturna
Cerró los ojos y sopló las velas en cuanto escuchó los pasos. Después, sin hacer ruido, se enterró en las sábanas, abrazó el libro y se quedó muy quieto. Un instante después, una puerta se abrió con un chirrido suave y entrecortado. No era la del armario, pero deseó que lo hubiese sido. Aquel monstruo ya lo daba miedo. El del pasillo, en cambio, siempre le hacía llorar.
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El martes, pasada la resaca de la final mensual del ReC, me puse con la frase Cerró los ojos y sopló las velas. Casi sin querer, acabé escribiendo 8 relatos. Éste es uno de ellos.
viernes, 3 de marzo de 2017
Cuento: Espectáculo ardiente
El armario donde acababa de encerrar a su muñeca rosa nueva con la gasolina. El cajón cerrado con llave donde escondieron las cerillas que no le quisieron regalar. Su familia. Todo ardía mientras ella se deleitaba desde la acera. De vez en cuando veía un fogonazo salir de la ventana de su habitación. El carbón que le habían regalado. Según sus padres, un trocito por cada travesura. Según ella, una injusticia y una traición por haberla delatado a los reyes magos. El colmo fue la muñeca pija. Querían apaciguarla. Por eso, en lugar de tirar los petardos sobrantes de las últimas fiestas, los escondieron en el armario. Cogió palomitas.
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Otro cuento de los que escribí empezando con "El armario...". De nuevo, buen rollo y alegría para todos. En cuanto a la imagen, ya famosa en internet, la recordé después al releer el cuento. Creo que empasta bastante bien. ¿Qué os parece?
viernes, 10 de febrero de 2017
Cuento: La voz de su amo
El armario donde acababa de encerrar a su muñeca se tambaleó por la fuerza del portazo y cayó por la ventana hasta el río. Se sumergió un instante en el agua fría, hasta que la madera maciza lo puso a flote. Con la palabras de su amo aún retumbando en su cabeza, ordenándole dónde debía ir, la muñeca abrió las puertas, plantó una barra metálica entre dos cajones y, con perchas y camisas, montó unas velas.
No sería rápido, pensó, pero funcionaría. Sólo debía tener paciencia, tiempo y viento. De los dos primeros le sobraba. Cuando el tercero empezó a soplar, puso rumbo al infierno.
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La próxima vez que maldigáis, pensad a quién lo hacéis. quizá os haga caso.
Otro de los cuentos que envié esta semana al concurso, este oscuro por sus propias razones. Por cierto, ¿creéis que la muñeca alcanzará su objetivo? Y, si lo hace, ¿qué creéis que hará allí?
lunes, 6 de febrero de 2017
Cuento: Cálculo de posibilidades
El armario donde acababa de encerrar a su muñeca preferida envuelta con papel de regalo reciclado del año anterior. Pongo una. El baúl donde había escondido el coche de madera del pequeño. Pongo una. Las pistas que indicaban dónde tenían que buscar los regalos de Navidad. Pongo una. La ilusión en los ojos de los niños buscando tesoros, aunque sepan que, año tras años, sólo encontrarán sus propios juguetes. Pongo una. Los décimos y participaciones que, de nuevo, no han tocado. Pongo otra. La carta de despido, la notificación del banco y la nevera vacía. Lleno el cargador, lo pongo en la pistola y me quedo mirándola. Debo decidir.
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Con este cuento he ganado esta semana el concurso Relatos en Cadena de la Cadena Ser. Ha sido muy difícil, porque tenía de rival al gran Asier Susaeta y su relato Litros, segundos, toneladas, pero, tras una votación reñida, PASO A LA FINAL MENSUAL.
Dentro de poco os avasallaré con la votación popular.
EDITO: A la final llegaron 1433 relatos y este es el audio del programa.
¡Hasta pronto!
viernes, 3 de febrero de 2017
Cuento: En la oscuridad
Desde una viga del techo del desván observa agazapada cómo sus hermanas ruedan por el suelo. Las anima en silencio para que lleguen a esconderse bajo trastos carcomidos y reza para que la luz bajo la puerta sólo sean niños buscando disfraces o juguetes. Sabe que si son adultos armados con plumeros y trapos, Gertrudis será la primera en desaparecer. Nunca supo camuflarse, pero decidió quedarse en el marco del cuadro. Todo por no compartir lienzo con Polvorina.
Su mundo se paraliza de terror mientras unos pasos lentos y pesados suben la escalera. No son niños. Quizá, esta navidad, sea la de la limpieza general.
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Quizá, en la oscuridad y en los sitios polvorientos no sólo podáis encontrar monstruos aterradores. Quizá haya otras cosas y es posible que quieran jugar con vosotros. ¿Querríais jugar con ellas?

