Bucear en el lago que había al lado de la casa y descubrir que la nave ya no estaba en el fondo fue la primera sorpresa desagradable del día. La nota de despedida clavada en la puerta fue la segunda. Subió al desván, sacó de debajo de una tabla la varita azul, la del abuelo, y recitó el conjuro que había prometido no volver a usar. El mundo se tornó gris, excepto por una luz verde que se dirigía al norte. Releyó la nota y maldijo su impaciencia. Pretendía entregarse al Esperador. Mientras descolgaba el teléfono un plan empezó a formarse en su cabeza. La tercera sorpresa se la llevaría él.
viernes, 26 de enero de 2018
viernes, 5 de enero de 2018
Cuento: Panadero - Una herencia peligrosa
Su padre también le dejaba conducir la furgoneta durante el reparto matutino. El restaurante Coliflor, la penitenciaría, la mansión de los Falstein y el bar Vero entraban en la primera ronda.
Aquella mañana, de vuelta a la panadería para iniciar la segunda, percibió algo inusual por el rabillo del ojo. Detuvo el vehículo y se giró. Dos cuervos negros, agazapados en un rincón, le miraban.
—Pero qué... —masculló, pero se paralizó. Los pájaros resplandecieron con una luz que le cegó un instante. Al apagarse, dos chicas le observaban.
—Conduce y olvídanos —le dijo una acompañando sus palabras con un gesto.
Automáticamente encendió el motor y, con el ruido, la idea de que transportaba polizones vestidas de presidiarias desapareció.
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Seguimos con los cuentos del universo de Una herencia peligrosa.
viernes, 29 de diciembre de 2017
Cuento: Plan de rescate - Una herencia peligrosa
Tardaría en encontrar la llave que necesitaba para abrir la celda. Mientras, los guardias se impacientarían y él tendría tiempo de esconderse. Después, con un gesto de varita, haría que el viejo carcelero la encontrara.
Entonces dejarían caer a su hermana en medio de la celda. Ni siquiera le pondrían grilletes. El campo antimagia de la piedra de los muros de la Catedral Inacabada se encargarían de absorberle la energía. No por nada era la peor cárcel para magos del imperio. Nunca nadie se había infiltrado. Menos aún escapado. Aunque, claro, nunca nadie había intentado escapar a través de la argamasa.
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Otro cuento enmarcado en el universo de Una herencia peligrosa. ¿Os gusta esta saga?
viernes, 22 de diciembre de 2017
Cuento: Perseguidas - Una herencia peligrosa
No pudo seguir adelante sin ella. Atrancó la puerta, se arrodilló a su lado y buscó la herida bajo la túnica empapada de sangre. El corte era grande y profundo, de los feos. Necesitaría mucho tiempo para curarlo. Aún así, acercó el talismán a la piel de su aprendiz y recitó. La piedra se iluminó y, milímetro a milímetro, la herida empezó a cerrarse.
Fuera, los gritos y los pasos iban y venían. Demasiado pronto, alguien intentó entrar. Empujó, golpeó y embistió, pero la puerta resistió.
—¡Ariete! —gritó.
Las brujas se miraron, asintieron y, cogidas de las manos, empezaron a cantar el ritual prohibido.
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Otro cuento más del universo de Una herencia peligrosa. Os aviso. Van a llegar muchos más.
viernes, 1 de diciembre de 2017
Cuento: La palabra clave - Una herencia peligrosa
La palabra clave
El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca de su cliente que lo identificaba como un inquisidor. Tras semanas de tratar a cargos inferiores del Ministerio de la Verdad, por fin tenía un pez gordo. Con cuidado de no alertarlo, dibujó unas runas en el aire, le tocó la espalda y lo sumió en trance.
—Dónde está Sara Dolovich —susurró Marius.
—¿La bruja? —contestó el paciente adormilado—. Donde todas. En la Catedral Inacabada.
Al masajista se le erizó la piel. Interrogarían a su hermana en la peor cárcel del imperio. Para rescatarla necesitaría información, tiempo y toneladas de suerte. Pero alguien llamó a la puerta. Tendría que dejar el interrogatorio para otro momento.
—Cuando escuches “cachivache”, me obedecerás —susurró al inquisidor y, con un gesto, le despertó.
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Este cuento forma parte del universo del cuento de Una herencia peligrosa y es una especie de experimento: ¿se puede contar una historia grande a base de micro relatos? Mi respuesta es que, quizá, pero es muy, muy complicado.
Todos los cuentos que entren en este universo colgarán de la categoría Una herencia peligrosa. Original que es uno.
viernes, 22 de mayo de 2015
Cuento: Una herencia peligrosa
—¿Y las azules, las del abuelo? —preguntó Marius sacando dos varitas del arcón.
—¿Funcionan? —le contestó su madre sin mirar.
El niño las examinó despacio. Una era celeste con un remate blanco en la punta. Tipo Merlín, sin duda. Conjuros de transformación. Hizo una filigrana y un chorro de chispas salió disparado, impactó sobre una tela y la convirtió en hierro.
La segunda era muy oscura. De Nigromancia. Hizo un movimiento y un humo negro y espeso serpenteó hasta alcanzar una mosca muerta, que empezó a frotarse las patitas.
—Sí. Las dos.
—Pues escóndelas aquí, rápido. La Inquisición no tardará en llegar.
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El cuento de este viernes viene con trampa. Es el que ganó la final semanal del concurso Relatos en Cadena de la Cadena Ser. Y digo que viene con trampa porque os voy a pedir que lo compartáis y que, si no habéis votado, lo hagáis aquí. Ya sabéis, Ganador de la semana 29.
Por favor, no votéis dos veces o vuestros votos no serán válidos.
PD: pase lo que pase el lunes, la semana que viene tendréis un par de sorpresas. ¡Estad atentos!
Edito: Si queréis ver el resultado de las votaciones de la final mensual podéis verlas y oírlas aquí.