viernes, 27 de abril de 2018

Cuenta: Deuda apocalíptica

Ya se las apañarían para pagar las facturas de todo lo que se habían autoprestado en tiendas solitarias y almacenes abandonados, incluidas las libretas donde mantenían la contabilidad, cuando el planeta saliese de la oscuridad.

viernes, 20 de abril de 2018

Cuento: Por un hijo

Ya se las apañarían para pagar las facturas del personal sanitario de dudosa reputación, los medicamentos del mercado negro y al intermediario que lo había movido todo. Esa era la parte fácil. Sería mucho más alto el precio de guardar el secreto para que su pequeño nunca supiera de dónde había salido su nuevo cuerpo.

viernes, 13 de abril de 2018

Cuento: Su seguro no lo cubre

Ya se las apañarían para pagar las facturas del hospital que reposaban sobre la mesita. De momento lo único importante era que habían llegado a tiempo, que ella había sobrevivido a las complicaciones y que el bebé, sano y feliz, ya dormía en sus brazos.

viernes, 6 de abril de 2018

Cuento: De visita

Ya se las apañarían para pagar las facturas cuando se las reclamaran. Lo importante era conseguir las provisiones y construir el cohete. Con un poco de suerte, cuando alguien se diese cuenta, ya estarían camino de casa.

domingo, 1 de abril de 2018

Cuento: Una decisión horrible y sencilla

Ya se las apañarían para pagar las facturas del viaje. Bastaba dinero. Le preocupaba la otra deuda que contraería con ellos: un favor. Un favor que, tarde o temprano, se cobrarían. Un día, quizá cuando los niños estuviesen en el colegio, se presentarían en su casa con una foto y una bala y tendría que encargarse. No podría negarse. El momento de los escrúpulos y de decir que no quería su ayuda era este, con su hijo en brazos, su marido malherido y las bombas lloviendo sobre la ciudad.

sábado, 31 de marzo de 2018

Cuento: Para siempre

Salieron juntos cogidos de la mano y dejaron atrás el hospital. Caminaron sin rumbo, dejando que su instinto les guiara, paso a paso, ignorando el frío, la lluvia o el calor. El humo que cubría ciudades y prados no les ahogaba ni les cegaba. Ni siquiera hacían caso a sus heridas o al olor a descomposición que, día a día, les acompañaba de forma más insistente. En su mente, sólo una idea: comer. Encontrar algo vivo y morderlo, masticarlo y devorarlo. Daba igual si era la última criatura viva de la tierra. Daba igual si después no quedaba nada más que cazar. Ellos seguían adelante. Para siempre juntos.

viernes, 23 de marzo de 2018

Cuento: Mal menor

Ya se las apañarían para pagar las facturas de los campos arrasados y de las ciudades derruidas los que los habían invocado. Ellos debían seguir recorriendo el mundo con sus pasos gigantescos sin importar nada ni nadie. No detendrían el meteorito con delicadezas. Necesitaban el Martillo de los Titanes y, por desgracia, aún tenían que encontrarlo.