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sábado, 18 de noviembre de 2017

Me han publicado un cuento en papel: Tienes Tres Deseos

Hace un par de años, a raíz de haber llegado a la final de Relatos en Cadena de 2015 y quedarme si frase semanal para escribir, decidí hacer un reto: vosotros me dabais algunas palabras y yo escribía un cuento con ellas. De aquel reto salieron varios cuentos interesantes y, de ellos, uno en particular llamó la atención de una editorial.
Mi cara de sorpresa cuando desde La Fragatina se pusieron en contacto conmigo para decirme que les gustaban mis cuentos os la podéis imaginar. Cuando me dijeron que además les interesaría trabajar conmigo ya fue la bomba.
Así que nos pusimos manos a la obra y, tras unos meses trabajando en el relato, lo pulimos y lo ampliamos para darle un final menos abierto del que tenía originalmente. Sinceramente creo que ha quedado una cosa muy interesante y apta para todos los públicos.
Y así llegamos al día de hoy: El libro ya está en papel y se puede comprar aquí. He dejado un enlace en la barra derecha para que podáis acceder a él cuando queráis.

Por si os lo preguntáis, las ilustraciones son acuarelas hechas por Bruna Valls que, como veis, tiene mucho arte y le ha dado un toque muy interesante al relato :)

Portada del libro Tienes Tres Deseos

Una de las páginas interiores, cuando el genio le explica a Carmen por qué no puede darle un unicornio.

Y esa es la noticia. Si os apetece comprarlo, podéis hacerlo directamente desde la web. Os iré avisando cuando hagamos la presentación oficial o cualquier otra cosa que ocurra.

¡Gracias a todos por vuestra atención y hasta pronto!

viernes, 20 de mayo de 2016

Cuento: El plan inefable

El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas y las enfurecía. Después, con un poco de humo y unos aromas muy sutiles que no nombraré ahora, dirigirlas hacia la ciudad fue pan comido.
Pero la clave fue la propaganda. No hacía falta enviar muchas avispas, sólo asustar a la gente de los pueblos y dejar que difundiesen . Los rumores sobre dolor y muerte alimentaron su miedo y multiplicó las historias, que cada vez eran más salvajes. Cuando en la capital vieron llegar los enjambres, ellos solos declararon oficialmente la cuarta plaga para presionar al faraón.
Ingeniar y preparar la quinta fue aún más divertido.


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Porque lo importante cuando sigues un plan, no es sólo lo que hagas, sino cómo lo hagas y cómo digas que lo has hecho.

Tengo un Plan

EDITADO: Tal y como cuenta Micaela en los comentarios, hay varias explicaciones científicas a las plagas. Una de ellas es que todo empezó con un volcán. Aquí el resumen del documental El secreto de las diez plagas.

viernes, 1 de mayo de 2015

Cuento: En un futuro no muy lejano

- No será mañana ni tampoco el año que viene - dijo la chica tumbada en el césped mirando al cielo, donde las nubes flotaban perezosas hacia donde las llevaba el viento -. Quizá, ni siquiera dentro de unos años. Pero algo te puedo asegurar: en un futuro no muy lejano, las personas entenderán por fin que juntos somos más fuertes, que no somos tan diferentes unos de otros y que podemos hacer que el mundo sea como queramos.
- El mundo ya es como algunos quieren que sea - le contestó él, recostado de lado, mirándola. No le interesaban las nubes -. Tu mundo de fantasía donde el amor y la libertad nos guía a través de la senda de la paz no existirá nunca.
- No mientras la gente no pueda sentir empatía.
- No se puede obligar a la gente a querer sentir lo que otros sienten o a querer ponerse en la piel de otros.
- Se puede con esto - dijo incorporándose, sacando una pequeña pistola plateada de juguete y apuntando al chico.
- ¿Qué es eso? - preguntó él, curioso.
La chica apretó el gatillo y un rayo de luz diminuto salió del arma y se estrelló en el pecho de él, que cayó al suelo inconsciente. Ella se acercó y le acarició el pelo.
- Cuando despiertes empezarás a sentir cosas que no entiendes - le dijo susurrando -. Sabrás lo que siente todo el mundo que te rodea. Serás como yo. No será mañana ni tampoco el año que viene. Quizá ni siquiera dentro de unos años. Pero algo te puedo asegurar: en un futuro no muy lejano todos serán como nosotros. Habremos cambiado el mundo.

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Este texto es la respuesta al cuento que pidió Micaela con las palabras futuro, amor y fantasía.

¿Te ha gustado? ¿Quieres pedir un cuento? ¡Pues déjalo en los comentarios!

viernes, 17 de abril de 2015

Cuento: El protegido

- Nunca nadie piensa en nosotros - le dijo a su interlocutor justo en el momento en que éste se quedaba dormido en el banco del parque -. Ni siquiera tú, por lo que parece. Ahí estás, sumergido en tus sueños. Seguro que si alguien se acercara ahora le dirías que estás en un momento de introspección, apreciando la belleza de la lluvia y que sólo tienes los ojos cerrados porque estás atravesando la fase más pensativa de tu vida. Tendrías más credibilidad si lo hicieses con la boca cerrada. Y mientras tú roncas, yo te protejo de la lluvia. ¿Sabes que cuando me abres me quedo ciego? En realidad podría ver pero , ¿has probado a tener los ojos abiertos mientras te cae agua dentro? Además, sólo veo el cielo, que siempre es gris, o peor, lleno de rayos.
En ese momento un destello atravesó el cielo. El paraguas lo percibió con el sentido del peligro y unos segundos después escuchó el trueno. Mientras a él se le erizó toda la tela impermeable, el dormilón ni se enteró.
- Creo que deberíamos movernos - le dijo su protector -. Si nos cae uno de esos nos vamos a convertir en un aperitivo churruscado y no muy sabroso.
Estalló un segundo rayo, este más cerca que el anterior, seguido casi instantáneamente por un trueno y un potente ronquido.
- ¡Habrase visto! - gritó al mundo -. Ese ha caído apaenas de cuarenta metros. Me han vibrado todas las juntas y este mequetrefe ni se ha enterado. Y yo aquí, haciendo de pararrayos con mi punta de metal y ni una maldita forma de hacer nada.
El paraguas sintió que un tercer rayo se preparaba para caerle encima y no podría hacer nada para esquivarlo. Entre la espada y la pared, eligió el único camino: romper la regla universal de no moverse en presencia de humanos. Fue leve y sutil. Lo único que hizo fue soltarse de su mano y dejarse arrastrar por el viento.
- Hasta luego, viejo dormilón - le dijo a su amo mientras bailaba una última danza con el viento.
La gotas de lluvia en el cogote despertaron al soñador. Balbuceó, parpadeó y, al fin, abrió los ojos justo cuando una gigantesca descarga eléctrica atravesaba el aire frente a él y convertía en un amasijo de hierro y plástico lo que había sido su paraguas los último veinte años.
Corrió hasta él, lo cogió como pudo, pues estaba ardiendo, y se fue a resguardarse. En cuanto lo vio entendió que se había escapado de su mano para recoger el rayo. Sabía que lo había salvado. Le debía al menos intentar repararlo.

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Marian de Talleres y Tertulias literarias ha pedido un cuento con estos conceptos: sueño, ciego, sabroso, pensativo y paraguas

¿Te ha gustado? ¿Te animas a pedir tu cuento?

viernes, 10 de abril de 2015

Cuento: La extraña pareja

En lo más alto de la montaña crecía un árbol verde y solitario. Su única compañía eran las piedras, el césped y, por supuesto, su amiga la nube. Aparecía por la tarde, le acompañaba durante toda la noche y, cuando el sol estaba en lo alto, se iba a descansar.

Ella le abrazaba, lo refrescaba y le daba de beber siempre que lo necesitaba. Él, a cambio, le susurraba palabras de amor cuando el viento soplaba. A veces ella estaba unos días sin aparecer. Pero siempre volvía y él siempre la esperaba con un fruto en las ramas. El único regalo que podía hacerle. Ella, para darle las gracias, esperaba a que el fruto cayese al suelo para llover sobre él.

Entonces, una primavera, un tallo verde y pequeño salió donde había caído el fruto. El árbol y la nube se miraron y sonrieron. Pronto la montaña tendría dos pelos.

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Este cuento ha salido de tres conceptos que me ha dado @teresacebrian : Pelos, árbol verde, nube. 

¿Te atreves a proponer algunas palabras que pueda usar para crear un cuento corto?

Cuentos aleatorios

Crear un cuento a partir de unas pocas palabras aleatorias. ¿Te atreves a intentarlo? Mejor, ¿te atreves a leerlos? Aún mejor, ¿te atreves a proponer palabras que pueda usar?


Pues quédate y veremos qué podemos hacer.

viernes, 30 de enero de 2015

Rugidos en la noche

- ¿Qué es ese ruido? - preguntó intrigada -. Parece un trueno, pero viene de esa puerta. ¿Qué hay al otro lado?
- Hay unas escaleras de piedra que bajan al sótano - le contestó el viejo conserje con una sonrisa maliciosa -. Pero yo no bajaría ahora.
Volvieron a escuchar el sonido, más fuerte esta vez. El suelo, las paredes y los cristales vibraron durante unos segundos eternos. Cuando acabó el estruendo se escuchó un clic y la puerta comenzó a abrirse, perezosa, al compás de un chirrido que sonó como un largo bostezo. Al otro lado sólo se intuía el principio de un tramo de escaleras muy oscuro.
- No hay ninguna duda - dijo él sin dejar de mirar hacia la oscuridad -. El castillo tiene hambre.

(Este cuento surgió como suma de tres conceptos: curiosidad, ruidos raros y sótano de un castillo).

viernes, 23 de enero de 2015

Cuento: Un plan infalible

El plan era simple. Meter en la olla todo lo que encontrara en la cocina y dejarlo cocer. Cuando ella llegara, él lo serviría medio frío. Entonces se sentarían a comer y, como estaría incomible, discutirían y por fin podría romper su compromiso con ella.
Pero cometió un error: no lo probó. Estaba bueno. Muy bueno, de hecho. Ella le miró a los ojos y, sonriendo, le dio las gracias por cuidarla a pesar de todo. Él se dio cuenta de que, en realidad, no la quería dejar. Lo que de verdad deseaba era cuidarla. Quería verla feliz.
Entre cucharada a cucharada se intercambiaron sonrisas y miradas cómplices hasta que, a la vez, los platos quedaron vacíos. Recogieron la mesa y fregaron los platos juntos, hablando entre risas de todas las cosas que antes los habían separado y que ahora veían que eran tonterías. Por primera vez en mucho tiempo, se dieron las buenas noches con cosquillas.
En un rincón, el Cupido cocinero observaba la escena contento. Aquello era un trabajo bien hecho.

(Las tres palabras aleatorias que han desencadenado esta historia han sido amor, romance y guiso)

viernes, 16 de enero de 2015

Hay que llegar como sea

Se había dormido. El despertador no había sonado y se había dormido. O quizá sí había sonado y no lo había oído. En cualquier caso, iba a llegar tarde. No podía llegar tarde. No quería ni pensar en lo que ocurriría cuando le viesen entrar por la puerta jadeante y sudoroso y, encima, tarde. Imaginar la bronca de su jefe hizo que un sudor frío le bajara por la espalda.
Miró el reloj. Quizá, si no se paraba en ningún semáforo, aún podía llegar. Corrió aún más. Corrió por la acera esquivando peatones, mascotas y mesas de bares.
Escuchó una sirena y giró la cabeza. No llegó a ver de dónde venía. Cuando volvió a mirar adelante, una farola se había plantado frente a él y chocaron. Sus mochila llena de informes salió volando, se abrió y los documentos que contenía se esparcieron en la calle, mojándose, manchándose y arrugándose.
Atontado, tardó unos segundos en entender lo ocurrido y, cuando lo hizo y vio aquel desastre, se levantó y empezó a recogerlo todo. No había ni uno sólo papel salvable. Tendría que volver a imprimirlo todo. El ordenador portátil había caído a la calzada y al menos un par de coches lo habían aplastado. El desastre era de tal tamaño que no tenía solución y, sorprendentemente, se dio cuenta de que no le importaba. Es más, se alegró. Había dedicado días a deglutir la información y vomitarla sobre aquellos papeles en forma de textos y gráficos. Llevaba meses odiándolos. Ahora se daba cuenta de que no los aborrecía a ellos sino lo que representaban. Tiempo perdido en cosas que no lo daban nada. Tiempo estresado por cosas que, en realidad, no le importaban. Tiempo que había desperdiciado aborreciéndose con cada centímetro de su cuerpo.
Por eso verlos allí tirados le quitó un peso de encima. Aquel suceso haría que otros dieran por él el paso que él no se había atrevido a dar. Lo despedirían. Le obligaban a ser libre de nuevo.
Tuvo un cierto vértigo al pensar en lo que tenía por delante. Lo primero, el miedo a no llegar había desaparecido. Aquella farola se lo había robado.

(Las tres palabras aleatorias que han desencadenado esto has sido pánico, robo y farola)