viernes, 20 de marzo de 2015

Cuento: A la deriva

Seguía atrapado allí, dentro de la jaula metálica, flotando en medio del océano, sin tierra a la vista. El barco lo había abandonado a su suerte, dejándolo en compañía de tres tiburones que no paraban de rondarle, golpeando de vez en cuando los barrotes con su cola. Perseguían el hilillo de sangre que salía por una herida en su brazo. Sólo necesitaba mirar en sus ojos negros para saber que no eran malos, que sólo querían darle un último beso de buenas noches.
Repasó sus opciones: morir congelado, de sed o ahogado. Abrió la jaula y salió. El beso de un tiburón era lo más rápido.


viernes, 13 de marzo de 2015

Cuento: Libertad imaginaria

Seguía atrapado allí dentro pero ya no le importaba. Hacía tiempo había ansiado la libertad, dejar atrás los golpes en la jaula, los gritos de los niños y las fotos de los turistas. Pero todo eso era cosa del pasado.
Se tumbó, cerró los ojos y se acercó a la nariz el trozo de plástico verde con forma de árbol que había robado a un visitante. Aspiró con más fuerza que nunca para que los químicos del olor del pino artificial llenaran sus pulmones y su cabeza, iniciando el último viaje, ese con el que escaparía definitivamente del zoo.

viernes, 6 de marzo de 2015

Cuento: Desaparecida

Lo preocupante no era que la puerta de la casa estuviese abierta de par en par o que no hubiese nadie, sino que la comida llevaba hecha en la cocina al menos dos días. La anciana nunca se hubiese dejado la cazuela con el guisado fuera de la nevera.
Caperucita llevaba casi una hora llamando a su abuela cuando el leñador apareció con el lobo.
- Dice que nos ayudará - dijo el leñador.
- Me ha prometido un chuletón si la encuentro - dijo el lobo -, pero no lo quiero. Tu abuela me ha ayudado más de una vez y se lo debo. ¿Has encontrado algo que pueda rastrear?
- Gracias - dijo Caperucita, dándole un camisón -. Espero que esto sirva.
El lobo olió la prenda, cerró los ojos y husmeó el aire mientras rodeaba la casa. La esencia era débil, pero había una dirección clara.
- Ha ido al norte - dijo sin dudar -. Por allí sólo está el lago y...
- La cueva de los cuervos - dijo Caperucita en voz baja.
- Donde todas las brujas van a probarse cuando no saben si aún son buenas - dijo el lobo.
- ¡Pero eso la agotará! - gritó la niña - ¡Debemos ayudarla!
- No te preocupes - dijo el lobo -. Si es buena la ayudaremos a volver.
- Y si es malvada - dijo el leñador cargándose el hacha al hombro -, si es malvada la ayudaremos a morir.
Caperucita iba a protestar pero, al ver la tristeza en los ojos del lobo y del leñador bajó la cabeza y asintió levemente. Su abuela le había enseñado hacía mucho tiempo lo que una bruja malvada podía llegar a hacer. El bosque aún se estaba recuperando de la última.
- La ayudaremos sea como sea - dijo la niña con voz firme mientras cogía su inseparable cesta -. Por favor, señor lobo, guíanos.
- Seguidme - respondió -. Conozco el camino.

viernes, 27 de febrero de 2015

Cuento: La última oportunidad

Se dirige a la jaula de los leones para demostrarle cuánto se equivoca cancelando su número. El director le ha dado un ultimátum. Exige una demostración pero, ¿qué hacer si no quieren actuar con público?
Armado con una videocámara entra en la jaula y coloca las partituras en los atriles. Cuando golpea los barrotes con la batuta, los siete leones se desperezan y alinean frente él. Los mira uno a uno a los ojos y, cuando están listos, empieza a marcarles el compás. Los animales tararean con rugidos y ronroneos una breve y poderosa versión a capella de Carmina Burana.
Sólo al acabar descubre horrorizado que la videocámara está apagada; que siempre lo ha estado.

viernes, 20 de febrero de 2015

Cuento: Espíritu de superación

- Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio con los dientes. No es suficientemente alto. Lo que es una pena, porque un trapecista sin brazos hubiese sido de lo más innovador.
- Pero puedo entrenar y mejorar para suplir mi falta de altura. Mi lema es que cada vez que te caes debes levantarte con el doble de ilusión.
- Eso aquí no funciona, mi joven amigo. En este circo trabajamos sin red.

viernes, 13 de febrero de 2015

Cuento: Todo puede fallar

Le faltarán, al menos, un par de centímetros para alcanzar la barra del trapecio. Y eso será todo. Después caerá a plomo hasta la red. Pero la red no estará. En su lugar debería esperarle el suelo. Pero también eso fallará.
Porque en esta vida sólo hay una cosa segura: el servicio exprés de Enterradores Vivó. Cavaremos su tumba y colocaremos el ataúd antes de que usted caiga muerto. No lo dude, ¡elíjanos! Somos los más rápidos, eficaces y baratos. Además, si añade nuestro servicio de Féretro Superacolchado quizá sobreviva y pueda volver a contratarnos. ¡Confíe en nosotros! No le dejaremos colgado ni aunque muera ahorcado.


viernes, 6 de febrero de 2015

Un detalle irresistible

Llevaban horas observándose sin hablar. Una lucha de silencios que ninguna de las dos parecía dispuesta a perder.
Ya se sabía de memoria aquella cara llena de arrugas. Había estudiado cada detalle de aquellos ojos grises. Estaban veteados con líneas azules que rodeaban unas pupilas grandes y negras como el carbón. Sin embargo, lo que más le llamaba la atención de la vieja bruja era aquella verruga negra y voluminosa que coronaba la punta de su nariz aguileña. Allí crecían tres pelos con los que, estaba segura, podía hacerse una trenza. Pero no le daban asco. Al verlos sólo podía pensar en tijeras, pinzas e instrumentos de depilación. En eso y en todo lo que podría aprender cuando la otra mujer se decidiese a hablar.