En el de hoy, un Pastelito diferente.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Un nuevo día, un nuevo cuento
Y ya van unos cuentos.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Seguimos vivos
Llevo muuucho tiempo desaparecido. Desconozco si alguien todavía seguirá este blog.
viernes, 27 de agosto de 2010
Desde Sabiñánigo...
Partiendo de un ejercicio, un cuento nuevo, que hace mucho que no escribía nada. Ya contaréis qué os parece.
NombresEl semáforo se puso en rojo y la conductora del autobús detuvo el vehículo. Cerró los ojos un instante, respiró hondo y miró por el retrovisor. Quedaban cinco personas por llevar a destino. Miró en sus ojos y vio sus nombres. No el que les habían puesto sus padres, sino el que dice tu cara que deberías tener. Así, sentada tras él, una "Susana" estaba leyendo un libro que, a juzgar por su cara, no era muy interesante, pero que tenía que acabar. Aquello olía a examen de literatura. Delante de la puerta trasera, un "Manuel" y un "Javier" hablaban sobre algo Realmente Importante. Probablemente, cómo cambiar el mundo o el partido de fútbol del sábado. Por su edad, probablemente pensaban que se podía llegar conseguir lo primero a través de lo segundo. O peor, que hablando de los segundo se podía conseguir lo primero. Por último, de pie frente a la puerta, listo para salir corriendo, un "Ruperto" vestido de Armani, repeinado para atrás por la lengua de una vaca y con maletín negro muy caro que miraba la hora. Llegaba tarde. Su excusa sería que su coche se había estropeado y había resultado imposible conseguir un taxi. Llegaba muy tarde. Su jefe le iba a despedir. Llegaba excepcionalmente tarde. El Armari no parecía del todo original. Pobrecillo. Le hubiese gustado llamarse "BorjaMari", pero le faltaban influencias, dinero y mucha altivez. Definitivamente, iba a llegar demasiado tarde.Entonces me miró a mí. Desconozco el nombre que vio en mis ojos, pero sonrió. ¿Entendió que yo lo sabía? Antes de que pudiera reaccionar el semáforo se puso en verde, ella dejó de mirar y el autobús arrancó sin que nadie más se diera cuenta de nada.Pasaron las paradas, gente subió y bajó y ella los nombró, uno a uno, descubriendo su otro yo, ese que ni ellos conocen. Cuando llegó mi parada me estaba mirando por el ommipresente retrovisor.- Pepe - me dijo -, cuando lo escribas, pon bien mi nombre.- Lo intentaré - le contesté. Para impresionarla quise ponerle uno en aquel momento, pero no supe encontrar uno apropiado. Me quedé en blanco. Sólo pude sonreír y bajarme. Me quedé de pie en la parada hasta que el autobús desapareció.He vuelto a esa línea muchas veces y no he vuelto a verte. No tuve una segunda oportunidad o una pista. Sólo un recuerdo, tiempo y un montón de intentos fallidos. Después de tanto tiempo, estés donde estés, Sela, este relato va por ti.Espero haber acertado.
lunes, 1 de marzo de 2010
Buhardilla con baño exterior
Cuando vio el anuncio en el periódico supo que tenía que presentarse.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Un paso para atrás, o cómo la sanidad valenciana ya no utiliza gasesosa para los experimentos
Lo que os voy a contar no sé si se está dando a nivel nacional, sólo en valencia o sólo en mi pueblo, pero el resultado es el mismo: una cagada.
A alguien, en su suprema inteligencia ha pensado que la mejor forma de eliminar las colas y los retrasos de la cita previa es... ¡quitar la cita previa! Según palabras textuales que me dieron cuando pedí cita previa ayer, si quieres ir al médico, sólo podrás conseguir cita para el mismo día. Tú llamas o te personas y entonces te dicen que puedes ir a tal hora de ese mismo día.
De esta forma, entiendo, se trata todo como urgencia. Aparentemente no es tan malo. Quitas el retraso de 7 días que llevaba la cita previa. Total, hasta ahora, lo que hacía la gente era que, cuando estaba enfermo, no pedía cita e iba para ser atendido por urgencias. Así que lo único que haces es quitar cualquier organización que pueda haber.
Esto podría funcionar si la gente tuviese sentido común. Pero la gente no lo tiene. Cuando había cita previa he llegado a ver gente que empezaba a hacer cola a las 6:30 de la mañana. El centro de salud abre a las 8:00. Y cuando llega alguien a abrir a las 8:00, gritan y se quejan porque llevan hora y media esperando. Esto para coger cita previa. Ahora imaginad que no haya cita previa, que todo sea para el día. Las colas es fácil que empiecen a las 5:00 para asegurarse de tener un sitio y puede derivar en cosas tan simpáticas como:
- gente que hace cola para vender el sitio
- una vez el centro de salud esté saturado para ese día, la gente empezará a ir a las urgencias de los hospitales. Como no están saturadas ya, habrá que darles más trabajo.
- trifulcas y malos rollos en las colas entre los usuarios de las colas y contra los administrativos que sólo están dando cita. Todo a causa del alto tiempo de espera, de la incertidumbre de no saber si se están serán atendidos y del nerviosismo que esto produce.
Todo esto se traduce en una bajada de confianza en la sanidad pública. ¿Se pretende pues que la gente, viendo que la sanidad pública es así de lenta, empiece a migrar a la privada? ¿Se pretende tirar por los suelos la opinión que tiene la gente sobre la sanidad pública, ya de por sí mermada?
Ojalá me equivoque. Ojalá la solución no sea dotar de más miembros y medios a la sanidad y este cambio organizativo sea la panacea. Ojalá el nuevo sistema funcione, sea mejor y las colas y los tiempos de espera mejoren. Ojalá, aunque lo dudo. Mientras, mi recomedación es que, si necesitáis ir al médico y no os atienden, pongáis una hoja de reclamación contra quien haya tenido esa maravillosa idea. A ver si a base de talar bosques alguien se entera de que esa no es la manera de evitar los incendios.
PD: Confirmado. Hoy a las 9:00 ya no daban más citas para el día y había más de cien personas haciendo cola en la puerta del ambulatorio. La gente estaba, como mínimo, nerviosa. Espero que las hojas de reclamaciones estuvieran volando.