domingo, 14 de diciembre de 2008

Trabajo con estas personas cada día...

... y me encanta. Porque son frescos, diferentes y porque con vídeos como este demuestran que, a pesar de todo, nunca hay que hay que perder el sentido del humor.

Feliz 2009.

PD: No me han pagado por poner esto. No me hace falta. Ha sido demasiado divertido participar.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Algo está cambiando

No sé muy bien qué es, pero creo que es bueno.

Por un lado, esta bitácora ha estado un poco verde los últimos días, literalmente, porque, esencialmente, pulsé donde no debía. Ahora queda intentar volver a algo parecido a lo que ya había, o invertir tiempo en crear algo totalmente distinto. El tiempo y las ganas lo decidirán. En cualqier caso, creo significará volver a hacer cosas por aquí. Esta entrada, por ejemplo.

Por otro, en un rato que tenía que esperar me he puesto a llamar a gente, amigos a los que, en el mejor de los casos, hacía semanas que no veía y, en el peor, más de un año. Definitivamente ha sido agradable y espero que sea una puerta abierta a volver a vernos. Quién sabe.

El tercer punto ha sido volver a coger una novela. Fragile Things de Neil Gaiman. Cuentos cortos en inglés. Historias para soñar, para pensar y para volver a imaginar. Quizá, por qué no, volver a escribir.

Los cambios están ahí, al alcance de nuestras manos. Muchas veces sólo nos hace falta hacernos el ánimo para pulsar el botón que los ponga en marcha y después a disfrutar.

martes, 4 de noviembre de 2008

Y la excusa del día es...

Esta bitácora ha sido sepultada por una avalancha compuesta de trabajo de oficina, estudios, reformas, montaje de muebles y tareas rutinarias varias.

Actualmente estamos trabajando a pico y pala para desenterrarla. No descartamos utilizar una excavadora en un futuro próximo por aquello de emular al amigo de Bricomanía y acelerar un poco el proceso.

Gracias por vuestra paciencia. Hasta pronto.

sábado, 4 de octubre de 2008

Puertas y llaves

No conozco su nombre. De él sólo sé que aparentaba unos sesenta años y a la una de la madrugada no era capaz de abrir la puerta de su casa. Vestía como quien viene de una boda que se ha desmadrado, con la camisa por fuera, la americana en la mano y los pantalones un poco bajados y el olor del humo del tabaco impregnado en su ropa. Pero con barba de tres días.

El pobre hombre había conseguido girar la llave, pero no parecía tener fuerza suficiente para empujar la puerta. Pensé que iba borracho y empujé por él. Me miró con ojos vidriosos y me susurró un gracias conciso, seguro y perfectamente articulado. Despacio empezó a intentar avanzar, pero parecía que, mientras su mente decía 'adelante', su cuerpo decía 'dentro de un rato'.

Fue entonces cuando me vino a la memoria el perro de una amiga. El pobre animalito sufre una enfermedad cerebral y no es capaz de ir a donde quiere. A veces tarda minutos en meter la cabeza en el plato del agua porque sus patas traseras le arrastran por todas partes antes de dejarle ir donde él quiere. Un esclavo de su cuerpo.

El caso es que el hombre este se acercó a las escaleras del patio, caminando encorvado, con las rodillas ligeramente flexionadas y arrastrando los pies, con lo talones juntos y las puntas totalmente separadas, como un Charles Chaplin decadente que, en lugar de hacerte reír te mantenía en tensión, con el corazón en un puño. Porque tras cada escalón que subía se tambaleaba y parecía que iba a caer rodando como un muñeco roto.

Pero llegó a lo alto de la escalera, al ascensor y se quedó parado. Subí a ver qué le pasaba y el mundo se me cayó al suelo. Estaba de pie, con el brazo extendido, intentando alcanzar la puerta. Tenía la mano a treinta centímetros del tirador, pero era incapaz de mover un sólo músculo para acercarse.

Le abrí la puerta y, al avanzar hacia el ascensor, se quedó con la puerta entre las piernas e incapaz de ir a su destino. Poco a poco, empujándose contra ésta, consiguió esquivar la puerta y encararse a la caja del ascensor. Después, con un esfuerzo que parecía sobrehumano, fue avanzando centímetro a centímetro hasta que entró y se giró para mirar el panel de mandos.

- ¿Quiere que le ayude a entrar en casa? - le pregunté.

- Tranquilo, tengo la llave - me dijo mientras me la enseñaba, seguro de lo que tenía en la mano.

Entendí que aquello era un adiós. Sólo pude cerrar la puerta del ascensor y verlo irse, tratando de imaginarme cómo conseguía mantener la sangre fría, cuántas veces había tenido que enfrentarse a aquellos retos o cuál era la auténtica causa de aquel comportamiento y de su aspecto desaliñado.

Salí de aquel patio y me fui a casa, preguntándome si aquella llave que me había mostrado serviría también para abrir la puerta que estaba separando su mente y su cuerpo.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Hace casi dos meses desde la última entrada

No os voy a contar que el trabajo en el que estoy encaminado, los estudios que estoy acabando, los planes futuro en común con ELLA y la falta de internet en casa me ha hecho estar un poco intermitente por estos lares. A ver si lo resolvemos.

Para empezar a compensaros, os dejo una foto que me pidieron hace tiempo. Imaginad que vais por una zona de obras en la Universidad Politécnica de Valencia y os encontráis este cartel.


¿Qué motiva a alguien a escribir esto así? ¿Por qué las RRR y el JA JA? ¿Pitorreo al personal que no puede aparcar en una zona que siempres está llena de coches?

viernes, 1 de agosto de 2008

Administrador de Sistemas Informáticos. Una vida fácil

El café granizado que me tomé ayer por la tarde no me dejaba dormir anoche, así que me puse a pensar. Reflexionaba sobre las aptitudes y actitudes que a los usuarios y a los jefes les gustaría encontrar en su Administrador de Sistemas. El perfil que creo que se busca es:

- Alguien Empático, que se haga cargo de lo que le supone al usuario tener Su Problema.

- Una persona Inteligente y Analítica, que sea capaz de entender la causa de cualquier mal. Si sólo tiene que recibir la explicación una vez, mejor. Se aceptan Adivinos y Lectores de pensamiento.

- Obviamente, debe tener Amplios Conocimientos en varios campos.

- Indispensable una Memoria Prodigiosa capaz de recordar contraseñas, metodología y procedimientos como su propio nombre.

- La respuesta "no sé cómo se hace eso" seguida de una nube de humo no está nada bien vista.
Como consecuencia, cuando no hay solución inmediata se espera que el Administrador sea Proactivo y Creativo. Que pueda buscarse la vida para encontrar el método de resolución idóneo y, además, que la idea de ir a la caza de la Solución sea suya, no del usuario.

- Por supuesto, se agradece Mucho la Rapidez. Si es Inmediatez o viaje al pasado, mejor.

Pero queda algo más. Algo que no se pide, pero que los usuarios anhelan cuando tienen un problema: Calma y Tranquilidad. Quieren tener a su lado a James Bond, a McGiver y a Superman fusionados en uno. Quieren que, cuando le expliquen a ese ser humano que ostenta el cargo de Administrador que hay unos extraterrestres intentando abducir su equipo, cuando los servidores se apaguen porque un meteorito vuela media oficina o cuando el submarino en el que viajan encadenados está a punto de lanzar los misiles que destruirán el mundo, el Administrador, una persona normal y corriente, le mire a los ojos y, con toda la tranquilidad del mundo, le diga "esto lo vamos a solucionar".

En ese instante el usuario quiere transformarse en espectador de una película con final feliz en la que el Administrador es director, guionista y progonista principal. Él y su equipo de espartanos reales o imaginarios al otro lado de un teléfono móvil, de un chat o de google lo hacen todo. Ellos son los responsables últimos de que todo vaya bien.

Así que lo que se espera del Administrador es que sea un ejército de uno, un héroe de hielo de voluntad y temperamento de acero, que nunca flaquea, que siempre está al acecho de la solución al problema, hasta que la calma y la tranquilidad, dos de sus armas más preciosas, le lleven al Final soñado en el que todos coman perdices.

Pero hay algo que los diferencia de James Bond. En primer lugar, el Administrador es real, su culo es pateable y él es vencible. Para continuar, su licencia para matar se limita a los procesos y sus armas son el administrador de tareas y el 'kill -9' y, para terminar, da igual lo que haga para salvar al mundo. Al final (casi) nunca se queda con la chica.

EDITO: Este es sólo el trabajo que se ve, porque por detrás son como los duendes, previniendo problemas, preparando soluciones y planeando mejoras y evoluciones para que todo vaya fino como la seda.

Ahora la pregunta es, sabiendo todo esto, ¿tienes lo que hay que tener para ser un Administrador de Sistemas Informáticos, CON MAYÚSCULAS?